21/10/2017
177-Ago/Oct 2017

l'Arbre Flors

Rincón Jurídico Edicion Nº177-Ago/Oct 2017

September is coming: Ojo con los Alquileres

Inmaculada Bernat web 29/8/2017

Cartel promocional de la oferta


   Se acerca septiembre y el aumento de la demanda de alquileres con él, provocado por el movimiento migratorio consecuencia de los cambios de trabajo o de lugar de estudios.
   Si tú eres una de estas personas que va a proceder a alquilar una vivienda debes tener cuidado, ya que no es oro todo lo que reluce.
   El arrendador, con conocimiento o no, puede intentar incluir en el contrato de arrendamiento cláusulas que fácilmente pueden considerarse ilegales. Entre dichas cláusulas ilegales podemos destacar las siguientes:
   -Permitir al arrendador el acceso libre a la vivienda siempre que quiera, ya que esta cláusula, además de ilegal, es inconstitucional, por violar un derecho fundamental como es la inviolabilidad domiciliaria (art. 18.2 de la Constitución Español).
   -Impedirte la prórroga del contrato. Si bien las partes pueden pactar libremente la duración del contrato, existe un mínimo de tiempo de permanencia en la vivienda al que tiene derecho el arrendatario: 3 años. Así, aunque en el contrato pactemos una duración de un año, el arrendador no puede “sacar” al arrendatario de la vivienda hasta que no hayan transcurrido como mínimo 3 años. Ahora bien, el arrendatario libremente puede decidir no renovar el contrato, notificándolo al arrendador con 30 días de antelación a la fecha de terminación del contrato.
   -Obligarte a permanecer en la vivienda arrendada por más de seis meses, ya que la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) permite el desistimiento por parte del arrendatario una vez transcurrido dicho plazo de seis meses desde la firma del contrato.
   -Pactar la no devolución de la fianza, ya que la misma tiene por objeto garantizar las responsabilidades en que pueda incurrir el arrendatario. Si éste no produce daños en la vivienda, ni contrae ninguna otra obligación, una vez finalizado el contrato debe proceder a la devolución de la vivienda, por así señalarlo el art. 36 de la LAU.
   -Obligarte a pagar todas las reparaciones de la vivienda, pues la LAU realiza una distribución de obligaciones entre las partes, señalando que si bien el inquilino debe responsabilizarse de los daños causados por un desgaste ordinario, las obras de conservación de la vivienda son a cargo del propietario (salvo que se hayan causado negligentemente por el arrendatario).
   -Quitarte el derecho de adquisición preferente de la vivienda. Si el propietario de la vivienda pretende venderla, nuestro ordenamiento jurídico prevé que el arrendatario tiene derecho a adquirirla con preferencia a terceras personas, salvo que exista una renuncia previa de dicho derecho. Es decir, si en el contrato no renuncias expresamente a dicha adquisición preferente, el arrendador debe comunicar al inquilino la voluntad de vender y éste tiene derecho a comprar la vivienda.
   -Exigirte el pago anticipado de más de un mes de renta, ya que dicha posibilidad no está permitida por la LAU.
   -Revisarte la renta semestralmente, ya que la LAU señala que la renta sólo puede ser revisada una vez al año, cuando se cumpla un año de vigencia del contrato de arrendamiento.
   Por lo tanto, os aconsejo que si tenéis pensado realizar un contrato de arrendamiento os andéis con mil ojos, pues es fácil que os intenten colar alguna de estas cláusulas. Ante cualquier duda que os surja no dudéis en acudir a un especialista en la materia a fin de que os garantice que lo que estáis firmando es acorde a derecho y que no os va a perjudicar en el futuro.

                                                                                                 Inmaculada Bernat, Abogado, Doctorando en Derecho


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