Tragedia en el Puerto de Gandia: La conductora superviviente cuadruplicaba la tasa de alcohol permitida y dio positivo en drogas tras la muerte de su acompañante ahogada

Marta Goñi Irigoyen
Marta Goñi Irigoyen
sucesos | Periodista especializada en crónica negra, información judicial y sucesos con más de 15 años de trayectoria cubriendo la actualidad policial en diversos medios de comunicación. Destaca por su enfoque riguroso, serio y directo, narrando con objetividad los hechos que marcan la actualidad más sensible.
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Tragedia en el Puerto de Gandia: La conductora superviviente cuadruplicaba la tasa de alcohol permitida y dio positivo en drogas tras la muerte de su acompañante ahogada

La madrugada de tragedia se cebó con el puerto de Gandia en una noche que ha dejado una estela de dolor y preguntas sin respuesta. Una joven brasileira de 25 años perdió la vida ahogada tras precipitarse el vehículo en el que viajaba junto a su acompañante, también de nacionalidad brasileña, hacia las aguas de la dársena portuaria. El coche, un turismo que se hundió completamente en una zona donde la profundidad superaba los cinco metros, se convirtió en una trampa mortal de la que solo una de las ocupantes logró escapar con vida, aunque las circunstancias que rodearon el accidente han acabado de dibujar un panorama especialmente dramático.

La, una mujer de 38 años, fue sometida horas después del siniestro a las pruebas de alcoholemia y detección de sustancias tóxicas que realizan los agentes de la autoridad en estos casos. Los resultados, confirmados por fuentes de la Guardia Civil consultadas por este diario, arrojaron una tasa de alcoholemia de 0,81 gramos por litro, lo que supone cuadruplicar con creces la tasa máxima permitida para conductores en España, establecida en 0,5 g/l en sangre. A esta cifra escalofriante se unió el resultado positivo en el test de drogas, un cóctel de circunstancias que las autoridades investigan como posibles causas o factores determinantes de lo ocurrido.

El vehículo quedó completamente sumergido en el interior del puerto deportivo, en una zona de difícil acceso tanto para los equipos de emergencia terrestre como para los propios buzos que tuvieron que intervenir. La oscuridad de la noche y la profundidad del agua complicaron sobremanera las tareas de rescate, que se prolongaron durante más de tres horas hasta que los efectivos lograron recuperar el cuerpo sin vida de la joven de 25 años, que había quedado atrapada en el interior del turismo hundido.

Testigos describen una escena de tensión en el párking portuario

Varios testigos presenciales que se encontraban en las inmediaciones del puerto en el momento del accidente relataron escenas que anticipaban lo que estaba por acontecer. Una joven que presenció los momentos previos al siniestro describió a las dos ocupantes del vehículo con un comportamiento que llamó profundamente la atención de quienes se encontraban en la zona.

«Iban dando tumbos, a veces gritando, como si una estuviese enseñando a la otra a conducir», señaló la testigo, cuya descripción coincide con las manifestaciones de otros presentes que también observaron a las dos mujeres moverse de forma errática por el párking situado junto a la dársena donde posteriormente se hundió el coche. Los testigos aseguran que el comportamiento de ambas resultaba especialmente llamativo para quienes observaban la escena, y que varios de ellos intentaron acercarse para interesarse por su estado o advertirles de que no debían ponerse al volante en aquellas condiciones.

La misma testigo describió los segundos previos a la caída del vehículo con una precisión que estremece: «La gente gritaba, intentamos hacerles parar, pero el coche fue a toda pastilla hacia el borde del párking». El vehículo, según este relato corroborado por otros presentes, atravesó una pequeña franja ajardinada que separaba el área de estacionamiento de la dársena y cayó al agua con una trayectoria que los testigos no dudan en calificar de inconsciente o temeraria.

Los GEAS de la Guardia Civil extraen el cuerpo tras tres horas de búsqueda

La tragedia mobilizó a un importante dispositivo de emergencia en el que participaron efectivos de múltiples cuerpos y especialidades. La Policía Local de Gandia, la Policía Nacional, los Bomberos de la ciudad y el Grupo de Especialistas Acuáticos (GEAS) de la Guardia Civil confluyeron en el puerto ante un escenario de extrema complejidad operativa.

El turismo había quedado completamente sumergido a una profundidad superior a los cinco metros, lo que impedía cualquier intervención desde la superficie. Los buzos de los GEAS tuvieron que descender en varias inmersiones para localizar el vehículo y evaluar la situación antes de proceder a su extracción. Las labores de búsqueda del cuerpo se prolongaron durante más de tres horas, mientras los equipos médicos y de emergencias esperaban en la orilla con la esperanza de poder hacer algo más que rescatar un cuerpo sin vida.

Finalmente, pasadas las 23:00 horas, los equipos lograron iz ar el vehículo del fondo del puerto y proceder a la extracción del cadáver de la joven de 25 años, que había quedado atrapada en el interior del turismo sumergido. La escena, según describieron los propios agentes presentes, resultó devastadora tanto para los familiares que finalmente fueron localizados como para los profesionales que tuvieron que intervenir en el rescate.

La investigación no se centra únicamente en determinar las causas exactas del accidente, sino también en esclarecer una serie de circunstancias que rodean al siniestro y que podrían tener relevancia penal. Entre ellas, la Guardia Civil está verificando la documentación de la conductora superviviente, especialmente su carné de conducir, para determinar si la licencia que portaba estaba homologada para poder conducir legalmente en territorio español. Esta comprobación, rutinaria en casos de este tipo cuando hay implicación de conductores extranjeros, podría añadir un elemento adicional de complejidad jurídica al asunto.

Un destino turístico marcado por la tragedia y los precedentes de seguridad vial

Las dos jóvenes brasileiras se encontraban de vacaciones en la localidad de Alzira, de la provincia de Valencia situada en el corazón de la comarca de la Ribera, y habían decidido desplazarse hasta Gandia para pasar el día en la costa. La Safor, región a la que pertenece Gandia, recibe cada año a miles de turistas nacionales e internacionales que eligen sus playas y entornos naturales como destino vacacional, pero los últimos meses han estado plagados de episodios trágicos en sus carreteras y espacios públicos que han puesto en entredicho la seguridad de la zona.

No es la primera vez que la comarca enfrenta una tragedia de estas características. Hace apenas unas semanas, este mismo medio informaba de la morte de otra joven al caer su coche al mar en el puerto de Gandia, un accidente que shockeó a la ciudadanía y que ahora parece repetirse con aterradora precisión. La recurrencia de este tipo de siniestros en la misma zona ha generado preocupación entre los vecinos y las autoridades locales, que advierten sobre la necesidad de implementar medidas preventivas más efectivas.

La situación de la seguridad vial en la Safor se ha convertido en un motivo de honda preocupación para los municipios de la comarca, que han visto cómo sus carreteras y espacios públicos se han cobrado vidas en circunstancias a menudo vinculadas al consumo de alcohol y sustancias psicoactivas. Un reciente vuelco en la CV-670 dejó al descubierto una vez más la fragilidad de las infraestructuras viarias de la zona y la necesidad de revisar los protocolos de prevención, un problema que trasciende las fronteras municipales y exige una respuesta coordinada entre todas las Administraciones implicadas.

El Ayuntamiento de Gandia, por su parte, se enfrenta ahora al reto de explicar cómo un vehículo pudo acceder hasta el borde de la dársena y precipitarse al agua en una zona portuaria que debería contar con medidas de protección adecuadas. El párking desde el que partió el vehículo está situado junto a la zona comercial y de ocio del puerto, un espacio que registra una alta ocupación durante los meses de verano y que precisa de dispositivos de seguridad que impidan accidentes de este tipo.

La investigación, coordinada por la autoridad judicial, continúa su curso mientras los agentes recopilan testimonios, analizan las pruebas toxicológicas y reconstruyen los minutos previos al fatal desenlace. La conductora superviviente, que fue atendida медицински tras el accidente y que inicialmente no se encontraba en condiciones físicas adecuadas para someterse a las pruebas de alcoholemia, permanece bajo custodia mientras las autoridades determinan su eventual responsabilidad en los hechos. El trágico episodio se suma a una larga lista de siniestros mortales en la comarca que evidencian la urgencia de abordar de manera integral la prevención de accidentes relacionados con el consumo de alcohol y drogas al volante.

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