La Comunitat Valenciana registra sus peores resultados PISA: desplome histórico en Lectura, Matemáticas y Ciencias

Iñaki Urdániz Munárriz
Iñaki Urdániz Munárriz
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La Comunitat Valenciana registra sus peores resultados PISA: desplome histórico en Lectura, Matemáticas y Ciencias

La peor nota en tres décadas: cifras de un colapso educativo sin precedentes

La Comunitat Valenciana ha cerrado el Informe PISA 2025 con los resultados más bajos de su historia en las tres competencias evaluadas. Los estudiantes de la región han obtenido 450 puntos en Ciencias, 424 en Lectura y 435 en Matemáticas, unas cifras que sitúan a esta autonomía como la peor de España, únicamente por delante de Ceuta y Melilla, en la mayoría de las habilidades medidas.

El desplome se evidencia en cada una de las áreas. Hace apenas diez años, en el informe de 2015, la Comunitat Valenciana obtenía 494 puntos en Ciencias, un resultado que coincidía con la media de la OCDE y la situaba 22 puntos por debajo de Madrid, pero sin distanciarse excesivamente del promedio internacional. En Lectura, la autonomía sumaba 499 puntos, por encima de la media nacional (496), de la UE (494) y de la OCDE (493), y se situaba en el octavo lugar de todo el país. En Matemáticas, los alumnos valencianos alcanzaban 485 puntos.

Diez años después, el panorama es radicalmente distinto. En Ciencias, la caída es de 44 puntos, un 8,91 % respecto a 2015. En Lectura, el descenso alcanza los 75 puntos, la mayor pérdida de todas las competencias, mientras que en Matemáticas se pierden 50 puntos. La Comunitat Valenciana no solo queda lejos de la media nacional, que se sitúa en 451 puntos en Lectura, sino que se aleja también del promedio de la OCDE.

Ausentismo, repetición y un sistema al borde del colapso

Los números no explican solos la magnitud del problema. La Comunitat Valenciana presenta una de las tasas de absentismo más elevadas de España: el 52,8 % del alumnado de 15 años afirma haber faltado a alguna clase o a un día completo durante las dos semanas previas a la prueba, muy por encima de la media nacional, que se sitúa en el 48,7 %. Este indicador revela un problema de arraigo escolar que afecta directamente al rendimiento y que se suma a otros factores estructurales que arrastra la región.

La repetición de curso emerge como otro de los indicadores preocupantes que acompañan a estos resultados. Aunque el texto original apenas esboza la referencia, la realidad es que la Comunitat Valenciana arrastra tasas de repetición que penalizan la continuidad del proceso formativo y agravan la desigualdad entre el alumnado. Este contexto, unido a la caída de las competencias básicas, dibuja un sistema educativo que pierde fuelle de forma acelerada.

En Ciencias, solo Ceuta (420 puntos) y Melilla (405 puntos) obtienen peores resultados que la Comunitat Valenciana. Le siguen de cerca el País Vasco (459 puntos) y Andalucía (462). En Lectura, la situación es aún más delicada: la Comunitat solo supera a Ceuta (397 puntos) y Melilla (379 puntos), y apenas aventaja al País Vasco (419 puntos). Asturias (471 puntos) y la Comunidad de Madrid (469 puntos) lideran el ranking nacional, mientras que la región valenciana se hunde hasta posiciones de emergencia.

En Matemáticas, los 435 puntos vuelven a colocar a la autonomía en la antepenúltima posición, muy lejos de las comunidades que marcan la puntuación más alta. La distancia con las mejores cifras del país se ha ampliado hasta los 45 puntos en Ciencias respecto a Madrid, una brecha que hace una década apenas existía.

Este escenario no es nuevo en el debate público. La Comunitat Valenciana ya venía de registrar resultados preocupantes en ediciones anteriores, pero la aceleración de la caída en la última década convierte estos datos en un aviso de emergencia. La región, que en 2015 igualaba o superaba promedios nacionales e internacionales, ha pasado en diez años a ser la autonomía con peor rendimiento educativo de España, solo por detrás de los territorios autónomos de Ceuta y Melilla.

El contexto político y la respuesta institucional ante la crisis educativa

El deterioro de los resultados PISA no ocurre en un vacío institucional. La región vive una profunda controversia sobre su modelo de financiación autonómica, un debate que ha llevado a la Generalitat Valenciana a rechazar la propuesta del Gobierno y a acusar al ministro Arcadi España de hipocresía por oponerse a un fondo que él mismo defendió en el pasado. Este enfrentamiento, documentado en fuentes especializadas como Crónica de Oliva, añade tensión a un sistema educativo que necesita estabilidad y consenso para revertir su caída.

La falta de acuerdo sobre financiación se extiende también al Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde Valencia votó en contra de la reforma impulsada por el Ejecutivo central, argumentando que carece de consenso y que no se han aceptado ni una sola alegación, tal como recogen análisis independientes disponibles en Crónica de Oliva. Este clima de desencuentro dificulta la planificación a largo plazo en materia de infraestructuras, recursos docentes y programas de refuerzo, elementos clave para mejorar la calidad educativa.

La posición de la Comunitat Valenciana en el ranking europeo es igualmente preocupante. La autonomía ha quedado relegada a la última posición entre las comunidades autónomas en las tres grandes competencias del PISA, un hecho que Crónica de Oliva ha recogido como un punto de inflexión en la percepción internacional de la educación valenciana.

El tercer peor resultado de España en PISA 2025, solo por delante de Ceuta y Melilla, ha sido también objeto de análisis detallado que sitúan a la región en una posición insostenible. Crónica de Oliva advierte que estos números no son una anomalía puntual, sino la consecuencia de años de desinversión y ausencia de un proyecto educativo estable.

El caso de la Comunitat Valenciana obliga a una reflexión profunda sobre el modelo educativo vigente. No basta con diagnosticar el problema; hace falta un pacto de Estado por la educación que incluya financiación estable, formación docente, reducción del absentismo y estrategias de inclusión reales. La región no puede permitirse otros diez años de deterioro si quiere recuperar el nivel que tenía en 2015, cuando aún se movía en parámetros de normalidad dentro del sistema educativo español y europeo.

Los datos del PISA 2025 son un espejo implacable. La Comunitat Valenciana ha pasado de ser una autonomía con resultados equiparables a la media a convertirse en la excepción negativa del país. La pregunta ya no es si hay una crisis educativa, sino cuánto tiempo más puede aguantar un sistema que pierde a una generación entera de estudiantes sin las competencias básicas necesarias para su futuro.

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