
El sonido del croar de las ranas, un canto que parecía perdido para siempre en el pulmón verde de Oliva, ha vuelto a resonar en l’Hort de la Bosca. Este emblemático espacio natural, situado en dirección a la playa y muy querido por los vecinos por acoger eventos sociales y culturales, ha sido testigo de un hito ecológico crucial. Tras meses de ausencia, causada principalmente por la acción de depredadores, un grupo de 200 ejemplares de rana autóctona ha sido reintroducido en el estanque, marcando un paso adelante significativo en la recuperación ambiental de la zona. La ceremonia, que contó con la presencia del concejal de Medio Ambiente, Enrique Parra, y de la alcaldesa, Yolanda Pastor, simboliza el compromiso del Gobierno municipal con la preservación de sus espacios naturales y la fauna autóctona.
La amenaza silenciosa: cómo los depredadores invasores silenciaron el estanque
La desaparición de estos anfibios no fue un evento aislado, sino el resultado de la presión de varias especies que habían alterado el equilibrio ecológico de la balsa. Los principales responsables de su desaparición fueron los depredadores, entre los que destacan la «gambúsia», un pez invasor que se nutre de los huevos de rana, y el cangrejo de río, también introducido de manera artificial. Pero la amenaza no solo vino del agua. Los gatos asilvestrados que merodean el área y, incluso, las garzas, ave depredadora nativa pero que encontró en el estanque un buffet fácil, contribuyeron a erradicar a la población de ranas. Esta combinación de factores había convertido l’Hort de la Bosca en un lugar hostil para la reproducción de la fauna autóctona, silenciando por completo el característico croar que solía ser parte del paisaje sonoro del parque.
Un plan de recuperación a medida: limpieza, control y reintroducción
Para revertir esta situación, el Gobierno de Oliva, a través de las Concejalías de Participación Ciudadana y de Medio Ambiente, ha ejecutado un plan de recuperación ambiental multifacético. El proceso began con una intervención drástica pero necesaria: durante el mes de agosto se procedió al vaciado y limpieza exhaustiva de la balsa. Este «lavado de cara» no solo eliminó la suciedad acumulada, sino que fue la clave para erradicar las especies invasoras que habían tomado el control. Se capturaron y se retiraron tortugas exóticas y la temida «gambúsia», devolviendo al estanque las condiciones óptimas para albergar vida nativa.
Una vez purificado el hábitat, el siguiente paso fue la reintroducción. Las 200 ranas procedentes del Centro Acuícola del Palmar, gestionado por la Generalitat Valenciana, fueron soltadas el pasado miércoles, 9 de septiembre. Este centro no solo suministra los animales, sino que también asegura que se trata de especies autóctonas, esenciales para el ecosistema local. Más allá de su valor estético y sonoro, estas ranas desempeñan un papel ecológico vital: se alimentan de los mosquitos, actuando de forma natural como un control biológico de plagas y reduciendo la presencia de estos insectos indeseables para los humanos. La meta final es establecer una población autosostenible que recupere el equilibrio ecológico del estanque a largo plazo.
Renaturalización del Carritxar: el proyecto paralelo que refuerza el compromiso verde
La apuesta de Oliva por su medio ambiente no se limita a l’Hort de la Bosca. Paralelamente, se desarrolla el proyecto de renaturalización del antiguo camping municipal del Carritxar, una iniciativa financiada en su mayoría con fondos europeos. Actualmente, los trabajos se centran en la limpieza del algibe, que se alimenta de un pozo cercano perforado a 120 metros de profundidad. El objetivo de esta intervención es transformar este espacio en un refugio para los sapos, que se han reproducido a un ritmo sorprendentemente rápido desde que searon las condiciones. La estrategia va más allá de la conservación: la antigua piscina del camping está prevista para funcionar como un punto de recogida de agua en caso de incendio forestal, y se está construyendo una faja perimetral junto al camino de acceso con el mismo fin de seguridad. Este proyecto demuestra una visión integral del urbanismo y la planificación ambiental, donde espacios antes dedicados a usos lúdicos se reconvierten en infraestructuras verdes de utilidad pública.
La vuelta de las ranas a l’Hort de la Bosca y la renaturalización del Carritxar son claros ejemplos de cómo la acción humana puede, cuando es consciente y estratégica, reparar y fortalecer los ecosistemas urbanos. Estos proyectos no solo recuperan especies y espacios, sino que también enriquecen la calidad de vida de los ciudadanos, fortaleciendo el vínculo entre la ciudad y sus pulmones verdes. La recuperación del croar es, en definitiva, un sonido de esperanza para el futuro ambiental de Oliva, un recordatorio de que la naturaleza, dadas las condiciones adecuadas, siempre encuentra una manera de volver. Para seguir la evolución de estos proyectos y otras noticias de la comarca, se puede acceder a información detallada en esta noticia original de Levante-EMV, y en portals como este artículo sobre la renovación del paseo marítimo, que reflejan la apuesta constante de la ciudad por su entorno.




