Urgencias de la Generalitat rectifica y desmiente la muerte de cuatro personas en Oliva

Marta Goñi Irigoyen
Marta Goñi Irigoyen
sucesos | Periodista especializada en crónica negra, información judicial y sucesos con más de 15 años de trayectoria cubriendo la actualidad policial en diversos medios de comunicación. Destaca por su enfoque riguroso, serio y directo, narrando con objetividad los hechos que marcan la actualidad más sensible.
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Urgencias de la Generalitat rectifica y desmiente la muerte de cuatro personas en Oliva

El susto que recorrió la comarca de la Safor en cuestión de minutos

La tarde del martes se teñía de angustia en la comarca de la Safor cuando el Centro de Información y Coordinación de Urgencias de la Generalitat Valenciana lanzó un mensaje a través de su grupo de WhatsApp con los periodistas que, en cuestión de segundos, se convirtió en bomba informativa. A las 16.33 horas, el CICU informaba de un ahogamiento múltiple en la Playa Aigua Morta de Oliva, con un saldo devastador: cuatro muertos, entre ellos dos menores de 11 y 14 años, una mujer de 52 y un hombre cuya edad se desconocía. Dos varones de 46 años habrían sido trasladados al Hospital de Gandia con síntomas de ahogamiento.

La noticia, de confirmarse, habría sido una de las tragedias más graves en las costas valencianas en lo que va de año. Sin embargo, la versión oficial comenzaba a grieta casi de inmediato. Guardia Civil de la Safor y la alcaldesa de Oliva contactaron con Levante-EMV para desmentir la información. Las personas habían sido rescatadas, los servicios sanitarios atendieron a un menor, pero no hubo que lamentar ninguna víctima mortal en las aguas del arenal pegado a la zona de Oliva Nova. A las 17.11, el CICU eliminaba su mensaje inicial y pedía disculpas: «Parece que ha habido un error y estamos contrastando esta información». A las 17.40, el servicio de Urgencias de la Generalitat pedía que se anulara por completo lo comunicado una hora antes.

En paralelo, el Consorcio Provincial de Bomberos aportaba otra versión a través de sus propios canales con periodistas. A las 19:08 horas recibieron un aviso relacionado con varias personas que no podían salir del agua. Bomberos de Oliva y sargento de Gandia acudieron al rescate. Cuando llegaron, todas las personas estaban fuera del agua, presuntamente ayudadas por otra persona presente en el lugar. Los efectivos del Consorcio dieron apoyo a los medios sanitarios para trasladar a una de las personas en ambulancia. Ya hacia las 18 horas, la Policía Local de Oliva lanzaba su propio desmentido en Facebook, reclamando «prudencia y responsabilidad ante la difusión de noticias no contrastadas».

Una comunidad que vive con el mar como protagonista

Oliva es un municipio donde la relación con el mar es casi existencial. La Playa Aigua Morta, situada junto al complejo turístico de Oliva Nova, es uno de los arenales más concurridos de la zona, frecuentado tanto por residentes como por visitantes que buscan aguas tranquilas alejadas del trajín de las playas principales. El arenal pegado a la zona residencial y hotelera convive con una realidad que las autoridades locales conocen bien: el peligro del baño en espacios que, pese a su aparente calma, esconden corrientes y fondos cambiantes.

El susto vivido en la tarde del martes ha puesto de manifiesto la fragilidad de la cadena informativa en situaciones de emergencia. El CICU es, por designación, el canal más acreditado para la comunicación de sucesos en la Comunitat Valenciana, pero el episodio de ayer revela los riesgos de la transmisión apresurada de datos sin verificación cruzada. La Guardia Civil, la Policía Local y los propios bomberos ofrecieron versiones que, en sus detalles, no cuadraban con el parte inicial. Un menor atendido, cuatro personas rescatadas con vida y una tragedia que finalmente se quedó en susto.

La alcaldesa de Oliva y los cuerpos de seguridad insistieron en la necesidad de esperar a datos oficiales antes de difundir información. «Pedimos prudencia y responsabilidad ante la difusión de noticias no contrastadas», reclamó la Policía Local en su comunicado en Facebook, una llamada a la calma que llegó cuando la noticia ya había recorrido grupos de mensajería y redes sociales de toda la comarca. No en vano, la Guardia Civil de la Safor ha tenido que lidiar en los últimos meses con episodios de violencia que han sacudido la confianza ciudadana, como el caso del agente con un historial de violencia detenido por presuntas torturas a una mujer, lo que añade una capa de complejidad a la credibilidad de las instituciones de seguridad en la comarca.

El ahogamiento, una lacra que no da tregua a la Comunitat Valenciana

Afortunadamente, lo que parecía una tragedia se quedó en un susto, pero el contexto estadístico invita a la reflexión. Según el Informe Nacional de Ahogamientos (INA) de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS), en lo que va de 2026 han fallecido en España 67 personas por ahogamiento, cuatro de ellas en la Comunitat Valenciana, en espacios acuáticos desde el pasado 1 de enero. El último ahogamiento registrado en el territorio valenciano fue el de un joven de 16 años en la playa de Benicàssim el pasado 2 de abril, festividad de Jueves Santo. Los otros tres fallecimientos se produjeron en enero y febrero.

Los datos de 2025 resultan igualmente preocupantes: 65 muertes por ahogamiento no intencionado en la Comunitat Valenciana, dos más que el año anterior. La región se consolidó como la tercera autonomía con más víctimas en el conjunto español, solo por detrás de comunidades con mayor extensión litoral. En términos nacionales, 2025 fue uno de los años más trágicos con 472 muertes, únicamente superado por el ejercicio 2017. La Comunitat Valenciana mantiene así una tendencia preocupante que la sitúa entre los territorios más afectados por este problema de seguridad acuática.

La tragedia evitada en Oliva sirve como recordatorio de que, detrás de cada cifra del INA, hay una familia destrozada, una playa que se llena de silencio y una comunidad que se pregunta si se podría haber hecho más. La rápida rectificación del CICU evitó una alarma social innecesaria, pero la realidad estadística sigue pesando: los ahogamientos son una de las primeras causas de muerte accidental en España, y la Comunitat Valenciana no es una excepción. La temporada de baño apenas comienza, y las autoridades locales ya han reforzado los llamamientos a la precaución en espacios no vigilados o con condiciones meteorológicas cambiantes.

Mientras tanto, en la Playa Aigua Morta de Oliva, la vida ha vuelto a la normalidad. Los bañistas disfrutan del agua con la cautela de quienes conocen los riesgos del mar, y los servicios de emergencia mantienen un dispositivo reforzado para esta temporada. La falsa alarma de ayer ha servido, al menos, para recordar que la información oficial debe manejarse con rigor y que, en materia de seguridad acuática, la prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar que las cifras del INA sigan creciendo. La conexión entre la seguridad vial y el ocio en espacios acuáticos es más estrecha de lo que parece, como demostró recientemente el trágico suceso en el Puerto de Gandia, donde la imprudencia al volante se cobró la vida de un joven que acababa de salir del agua.

La comarca de la Safor respira aliviada, pero el mensaje queda claro: en una tierra bañada por el Mediterráneo donde el turismo y el ocio náutico son pilares económicos, la cultura de la prevención debe ir más allá de los meses estivales. Los ahogamientos no entienden de calendario, y cada temporada trae consigo nuevos retos que exigen una respuesta coordinada entre administraciones, cuerpos de seguridad y ciudadanía. Que una información tan grave como la difundida ayer por el CICU pudiera circular sin verificación previa durante casi una hora debe servir de lección para todos los agentes involucrados en la cadena de comunicación de emergencias.

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