
De la confrontación al entendimiento: la mediación que evitó un conflicto mayor
El mes de junio pasado dejó una imagen inédita en el término municipal de Oliva que alarmó a vecinos y autoridades por igual. Dos miembros del Club de Cazadores local bloquearon con sus vehículos el acceso a una de las jaulas destinadas a atrapar jabalíes, impidiendo la labor de un funcionario municipal que intentaba realizar las tareas de captura y posterior sacrificio del animal. El incidente, protagonizado por Enrique San Onofre en calidad de presidente del club deportivo, derivó en una fuerte crítica por parte del equipo de gobierno local, que anunció entonces la presentación de denuncias ante la Guardia Civil.
Sin embargo, lo que parecía destined a convertirse en un conflicto institucional prolongado encontró en el diálogo su salida más sensata. Con la mediación de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana, ambas partes reconocieron que el enfrentamiento respondía a un malentendido y decidieron pasar página. La prueba de esta reconciliación se materializó hace apenas días con la firma de un nuevo convenio de colaboración que pone fin a las tensiones y reanuda la cooperación en uno de los frentes más críticos para el municipio: el control de la población de cerdos salvajes.
Un convenio cuantioso con novedades educativas y preventivas
El acuerdo, formalizado por la alcaldesa Yolanda Pastor, el concejal de Agricultura y Medio Ambiente Enrique Parra y el representante cazador, establece una aportación municipal de tres mil euros que el Club de Caza destinará íntegramente a acciones de eliminación de los animales. Pero lo más relevante del documento es una cláusula innovadora: por primera vez, el convenio contempla la realización de acciones divulgativas dirigidas tanto a los propios cazadores como al conjunto de la ciudadanía, con el objetivo de concienciar sobre las medidas necesarias para reducir la presencia de estos mamíferos en el entorno urbano y periurbano.
«Con este convenio, el Ayuntamiento de Oliva reafirma su apuesta por la protección y gestión responsable del sector agrícola», declararon los responsables municipales, quienes expresaron su satisfacción por haber superado el conflicto y contar ahora con los cazadores como aliados en esta labor. El Gobierno local busca así no perder ni un minuto en paliar los cuantiosos daños que la plaga ocasiona, especialmente en el ámbito agrícola, donde las incursiones de jabalíes están causando pérdidas cada vez más cuantiosas en cultivos y infraestructuras.
La alerta sanitaria y el contexto de peligrosidad vial
El convenio de Oliva se firma además en un contexto de alarma sanitaria que ha sacudido recientemente al sector porcino español. La detección de peste porcina en ejemplares salvajes del área de la montaña de Collserola, en Barcelona, activó una medida extraordinaria de la Generalitat Valenciana: la entrega de 40 euros por cada animal abatido a los cazadores colaborares. Aunque de momento el virus ha quedado confinado en esa zona forestal catalana y se mantiene el cordón sanitario para evitar su propagación, las autoridades no pueden permitirse el lujo de bajar la guardia ante unas consecuencias que serían catastróficas para la industria porcina nacional.
Enrique Parra insistió en que el término municipal de Oliva figura entre los más peligrosos de la Comunitat Valenciana en cuanto a accidentes de tráfico provocados por jabalíes, según datos de la Dirección General de Tráfico y las principales compañías aseguradoras. La última víctima mortal registrada en la comarca de la Safor fue un motorista de Gandia que colisionó contra una piara de cerdos salvajes cuando circulaba por la carretera de Marxuquera, en las inmediaciones de la rotonda de acceso al camino de l’Ermita. Este tipo de incidentes han convertido la vigilancia y el control de la población de jabalíes en una cuestión de seguridad vial tan urgente como la protección agrícola.
La comarca también ha sido escenario de operaciones de rescate de gran complejidad en entornos naturales, como el rescate de una turista de 77 años tras una caída en el Calderón Hondo, lo que evidencia la necesidad de medios adecuados para atender emergencias en zonas rurales donde la presencia de jabalíes aumenta los riesgos para los visitantes. El concejal de Agricultura y Medio Ambiente recalcó que el Ayuntamiento sigue apostando por la colocación de jaulas para atrapar ejemplares, su posterior sacrificio y el traslado a vertederos autorizados, pero también solicitó a la Generalitat que no escatime recursos en la adopción de medidas para reducir el número de ejemplares. Esta demanda se enmarca en una preocupación compartida por otros municipios de la comarca que también han debido afrontar problemas similares, como las recientes operaciones contra el narcotráfico que culminaron con la intervención de una plantación de 410 plantas de marihuana en floración en el término olivense, o los incidentes registrados en establecimientos locales que obligaron a la detención de cuatro individuos por robo con fuerza en un bar de la localidad.
La colaboración entre administración local y colectivo cinegético representa, por tanto, mucho más que la resolución de un conflicto puntual. Se trata de un modelo de gestión compartida donde la experiencia de los cazadores en el manejo de la fauna silvestre se pone al servicio de una comunidad que demanda soluciones inmediatas ante una plaga que amenaza tanto la seguridad vial como la viabilidad económica del campo olivense, en un escenario donde la alerta sanitaria y los riesgos para los usuarios de carreteras y zonas rurales exigen una respuesta coordinada y urgente.




