
En la comarca de la Safor, mayo es un mes especial, marcado por la celebración de las comuniones, un sacramento de la Iglesia Católica que simboliza la unión con Dios y la integración plena en la comunidad eclesial. Los niños y niñas de 8 y 9 años son los protagonistas de esta tradición, que se mantiene arraigada en la mayoría de los pueblos de la región. Sin embargo, en los últimos años, se ha observado una disminución en la cantidad de comuniones celebradas, lo que ha generado preocupación entre las comunidades locales.
La Disminución de las Comuniones: Un Fenómeno en Auge
En este sentido, cinco municipios de la Safor no celebrarán comuniones este año, lo que contrasta con la situación en ciudades como Oliva, Tavernes de la Valldigna y Gandia, que se llenan de niños y niñas con sus trajes de comunión durante los fines de semana de mayo. Benirredrà, Llocnou de Sant Jeroni, Piles, Bellreguard y Potries son los municipios que no contarán con comuniones en este año, lo que supone una situación insólita en algunos de estos pueblos. Por ejemplo, en Benirredrà, aunque no hay comuniantes locales, la iglesia de Sant Llorenç acogerá a 10 niños y niñas de otras localidades que sí celebrarán su comunión.
La situación en Llocnou de Sant Jeroni es similar, ya que, aunque se celebren comuniones todos los años, este año no hay ningún comulgante. La media anual suele ser de cuatro o cinco menores, lo que indica que la disminución no es un fenómeno aislado. En Piles, la falta de comuniones es un hecho sin precedentes, lo que genera inquietud entre los vecinos. En Bellreguard y Potries, la situación se repite, sin comuniones programadas para este año.
Excepciones y Tradiciones Vivas
No todos los municipios de la Safor están experimentando una disminución en las comuniones. Algunos pueblos, como Barx, Vilallonga, Xeraco, la Font d’en Carròs y Ador, siguen manteniendo vivas las tradiciones relacionadas con las comuniones. En Barx, por ejemplo, se espera que 14 niños y niñas celebren su comunión, lo que supone un incremento en relación con años anteriores. La Font d’en Carròs también cuenta con 14 comulgantes, mientras que Xeraco lidera la clasificación con 19.
En Villalonga, aunque solo hay un turno de comuniones programado para este año, la cifra de 23 comulgantes es respetable. Sin embargo, es importante destacar que, en años anteriores, se habían celebrado dos turnos, lo que indica una reducción significativa. En otros pueblos, como Almiserà, Benifairó de la Valldigna y Beniflà, las cifras son más bajas, pero siguen manteniendo la tradición viva.
En este contexto, es importante mencionar que la Safor ha demostrado su compromiso con la calidad y la excelencia en diferentes ámbitos, como se refleja en la obtención de 15 Banderas Azules en 2026, lo que la consolida como un referente de calidad costera. Además, la región ha desplegado su estrategia cultural para la celebración de la Noche de San Juan, lo que demuestra su capacidad para mantener vivas las tradiciones y promover la participación comunitaria.
Conclusión y Perspectivas
La disminución de las comuniones en algunos municipios de la Safor es un fenómeno que requiere atención y reflexión. Aunque hay excepciones y tradiciones vivas en algunos pueblos, es importante considerar las causas subyacentes de esta tendencia y trabajar para mantener la esencia de estas celebraciones. La Alerta Roja por calor extremo en Valencia y la importancia de la longevidad como símbolo de resistencia en Alqueria de la Comtessa son solo algunos ejemplos de la riqueza y diversidad de la región, que pueden inspirar a las comunidades a mantener vivas sus tradiciones y a abordar los desafíos con creatividad y determinación.
En última instancia, la celebración de las comuniones en la Safor es un reflejo de la identidad y la cohesión comunitaria. A medida que la región siga evolucionando y creciendo, es fundamental preservar y promover estas tradiciones, asegurando que las generaciones futuras puedan seguir celebrando y honrando su herencia cultural. La XVII Volta Cross a Barx y otros eventos similares demuestran la capacidad de la región para promover la participación y el compromiso comunitario, lo que puede ser un punto de partida para abordar los desafíos y mantener vivas las tradiciones en la Safor.




